Hemos tenido el placer de ofrecer conciertos con músicos conocidos y desconocidos, disfrutando y apreciando sus propuestas de jazz, flamenco y más. En nuestra casa han tocado Jo Krause, Roger Mir, Robert Vermeulen, Jaume Vilaseca, Tali Atzmon, Stephen Keogh, Mátyás Gayer, Marc Hodgson, Gilad Atzmon, Rai Ferrer, Marjan Linnenbank, Alberto Cases “El Gato”, Toni Abellán, Adán Pérez Jiménez y otros más; hasta yo me he subido al escenario para cantar…

También hemos tenido malabaristas como Martin Schwietzke, acompanyado por guitarrista Jérôme Tchouhadjian aquí…
Nos hemos enamorado de estas propuestas y, personalmente, hice las paces con Lluís Llach. Cuando lo canta El Gato, se transforma, se vuelve mágico… Hacía un frío intenso; casi no podían tocar. Pusimos brasas para calentarnos las manos entre canción y canción. Un concierto muy accidentado, pero muy bonito…
Hemos repetido con Albert, con menos frío.
Organizar todo esto requiere ayuda: Laura y Aldo, Olaf —nuestro amigo del alma—, vecinos como Jorge, que facilitan grabaciones… Todo ello tiene una parte improvisada, de casa, y es precisamente ahí donde reside la gracia, también para los músicos: un entorno familiar, distinto, que permite incluso reencuentros, conciliaciones y comunicación.


El gran sueño —que recuperamos— es ofrecer un encuentro anual: el Trobador dels Comalats. Un proyecto amenazado por los aerogeneradores que quieren instalar frente a nuestra casa, pero estamos luchando… y ganaremos. Y lo haremos… aunque sea un poco más tarde de lo previsto.
Y aquí, un concierto completo: el del aniversario de Teresa, con Gilad Atzmon, una pequeña joya por su cercanía y la interacción. Hay que ver “slapstick comedians” hacia el momento especial de la noche, en el minuto 1:15:45… Teresa sobre el escenario y yo confundiendo a los músicos cantando Porc Pie Hat, de Charles Mingus, en una versión con letras de Roland Kirk, incluida en su increíble disco The Return of the 5000lb Man… el momento “slapstick” de la noche…
Antes de encontrarme con Gilad, ya estaba enamorado de una versión de Robert Wyatt de una canción de Chic, At Last I’m Free. Robert Wyatt la ha reinterpretado una y otra vez; la versión que hicieron después él y Gilad Atzmon es simplemente soberbia… Escúchala… At last I’m free, I can hardly see in front of me… La canto muy a menudo, en la ducha, haciendo esta reducción a un koan japonés propio…
También se ha producido, como daño colateral, un disco de baladas: Danny Boy
